
Seis
novelas hasta ahora –aunque ya está anunciada la séptima de próxima lectura, ver bibliografía–
forman la serie del perenne brigada Rubén Bevilacqua y de la sargento Virginia
Chamorro, ambos investigadores de homicidios de la unidad central de la Guardia
Civil. Seis novelas que suponen dentro de la cronología interna de la serie
entre trece y catorce años transcurridos desde El lejano país de los estanques,
donde Bevilacqua o Vila, para abreviar y no confundir, tiene 35 años y todavía
es sargento, y donde la guardia primera Chamorro es una investigadora primeriza
de apenas 24 años, hasta La marca del meridiano donde frisan uno el medio siglo
y la otra se acerca al final de la década de los treinta. Y en ese interin,
hemos ido conociendo, sobre todo en esta última novela –como veremos–, las
vicisitudes personales de ambos personajes. Rubén, divorciado y con un hijo,
aunque de esto la primera noticia que tengamos se produzca en la tercera de la
serie, La niebla y la doncella, donde también presenciamos uno de los escasos
episodios personales de Virginia, cuando abandona a un violento novio
antidisturbios. Porque aunque aparezcan, siempre están en un segundo plano, ya
por su escasa vida personal, ambos son tendentes a una vida tirando a solitaria,
ya por que lo que en realidad llena su vida son los casos de los que se encargan,
que terminan por absorber casi todo el tiempo del que disponen. Y eso tiene que
ver con el puesto que ocupan en la unidad central de la Guardia Civil que les
obliga a estar dispuestos a desplazarse a cualquier lugar de la geografía
española, si es allí donde les reclaman.

El
alquimista impaciente, en cambio, transcurre entre cierta zona de la alcarria
de Guadalajara, donde hay una Central nuclear, y donde trabaja la víctima, el ingeniero Trinidad Soler, y Madrid. En este caso la doble vida del muerto es el elemento
que se va destapando a medida que avanza la novela, y que termina por
descubrirnos las malas artes empresariales como las culpables sin escrúpulos a
la hora de competir por el euro. También en Madrid y en un pueblo de su
provincia, Ciempozuelos, transcurrirá la quinta –y estamos dando un salto–, La
estrategia del agua. Quizá es en cierto modo la más anómala, ya que el caso
casi está resuelto desde el comienzo, a pesar de que las primeras pesquisas
apunten a un asunto de drogas, porque de lo que se trata aquí no es tanto el
descubrimiento del malo o la mala, sino de lo injusta que es la justicia y de
las trampas que se le pueden poner, y más cuando se trata de un caso de la
custodia de un hijo. Quizá sea una novela ideológicamente partidista, no en
vano el propio Bevilacqua está divorciado y tiene un hijo, aunque ya cerca de
los dieciocho años, pero la minuciosidad que hemos resaltado como la
característica más importante de este autor y personaje aquí es llevada al
extremo. El caso en sí se resuelve en apenas cinco días, de miércoles a lunes
y, en una novela de algo más de 400 páginas, al primer día del caso se le
dedican las primeras 182. Pero la muerte, por medio de un asesino profesional, de
Óscar Santacruz no quedará impune y su hijo, de tan solo ocho años, vivirá
sabiendo quién ha sido el culpable.


Decimos
que esta novela, siendo totalmente independiente, es como una anticipación de la
última –hasta el momento–, La marca del meridiano, porque una serie de
personajes se repiten, por ejemplo el mosso d’esquadra Riudavets, y, sobre todo,
se desenmascara aquel secreto de la vida personal de Bevilacqua, que aquí está
anunciado o, más bien, apenas sugerido. Porque La marca del meridiano aparte
del descubrimiento de por qué han matado y antes torturado al ahora ya jubilado
subteniento Robles, es el descubrimiento de esa vida pretérita, que le ha hecho
como es, de aquel incipiente investigador Bevilacqua por las calles de
Barcelona –aunque en el presente la novela también se mueva por La Rioja y Cantabria–. Como en una novela anterior, La niebla y la doncella, esta también
habla de la corrupción dentro del propio cuerpo de la Guardia Civil, pero sólo
como metonimia de la corrupción que dentro de nosotros mismos también se da, un
demonio o un animal, como se le llama en la novela, que algunos no pueden
dominar y otros sólo mal que bien.
Castelldefels, localidad al sur de Barcelona donde transcurre parte de la trama. |
Por
último sólo mencionar dos elementos que no quiero dejar sin comentar, los
diálogos se sostienen constantemente por la propia idiosincrasia irónica de
Ruben, pero esos diálogos sin un gran interlocutor, Virginia, no se sostendrían
y no se sostendría ninguna de estas novelas. Todas ellas están hechas a través
de ellos, como así se construyó el Quijote. Por eso, posiblemente, las relaciones de
pareja no tienen por qué ser siempre del mismo modo, de ahí que aquí, como no podía ser de otro modo, haya una
relación de pareja y como se observa en una de las últimas escenas en una playa
barcelonesa, una relación de pareja donde los protagonistas se funden en un abrazo que supone, quizá, que esta sea
una batalla ganada y no perdida como aquella última del ingenioso hidalgo.
2000. El alquimista impaciente.
2002. La niebla y la doncella.
2005. La reina sin espejo.
2010. La estrategia del agua.
2012. La marca del meridiano. Lectura
2014.
Los cuerpos extraños. Lectura
2004.
Nadie vale más que otro. [Cuatro relatos]
2013. "Antes de los dieciséis". [Relato online]
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